literatura
‘Tirant lo Blanch’: el fénix de las armas
Una nueva edición de la obra de Joanot Martorell, clásico de la literatura valenciana, sale a la venta
Una nueva edición de la obra de Joanot Martorell, clásico de la literatura valenciana, sale a la venta
PABLO MARTÍNEZ/ MADRID
Un momento del rodaje de ‘Tirant lo Blanch’, que llevará a la gran pantalla Vicente Aranda.
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Ocurre continuamente en ese universo paralelo que tiene lugar entre las páginas de El Quijote : el barbero y el cura se apresuran a expurgar la biblioteca de Alonso Quijano. A Maese Nicolás, “por tomar muchos juntos”, se le cae un volumen al suelo. Cuando lo recoge, estalla en una exclamación: “¡Válgame Dios, que aquí está Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos (…) Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo”.
El mejor libro del mundo. No hay duda de que quien habla a través del cura es Miguel de Cervantes. Resulta complicado imaginar el gozo que Cervantes –aquel hombre triste aficionado a leer hasta “los papeles rotos de las calles”– pudo hallar en una novela de la belleza y desmesura del Tirant lo Blanch .
Moderna y torrencial, la obra de Joan Martorell es considerada el gran clásico de la literatura en lengua valenciana y uno de los libros más apasionantes de una época, el siglo XV, que se mostró favorable a las obras maestras. Presenta, además, una peculiaridad fascinante: esconde dos libros dentro de sí. Uno de ellos nos cuenta las andanzas del esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco de Roca Salada, “que por su alta caballería llegó a ser príncipe y césar del imperio de Grecia”.
El otro transcurre a este lado de la realidad y nos habla de la vida del autor de la novela: el valenciano Joan Martorell, un hombre ansioso de aventuras que trató a Enrique VI de Inglaterra, luchó en Nápoles bajo las oriflamas de Alfonso el Magnánimo, entabló guerras de familia en las que participó Ausias March y cruzó cartas de batalla, requerimientos de duelo, con un buen número de nobles de la época y también con Felip Boyl, un verdadero caballero andante.
Quien no conozca las aventuras de Tirante el Blanco tiene ahora la oportunidad de acercarse a la edición del clásico que publica Alianza. El volumen, además de una portada francamente fantasmagórica, incluye a modo de prólogo un magnífico ensayo de Mario Vargas Llosa fechado en 1968. En él encontramos una vindicación apasionada de la obra de Martorell. Para Vargas Llosa estamos ante el primer caso de “novela total”. “Martorell”, escribe el peruano, “es el primero de esa estirpe de suplantadores de Dios –Fielding, Balzac, Dickens, Flaubert, Tolstoi, Joyce, Faulkner– que pretenden crear en sus novelas una ‘realidad total’, el más remoto caso de novelista todopoderoso, desinteresado, omnisciente y ubicuo”.