ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA es diplomado en Pedagogía Terapéutica, Licenciado y doctor en filosofía y ciencias de la educación, entre otras cosas, pero ante todo maestro.
Autor del libro Educación y Nacionalismo, poseedor de una larga trayectoria política, así como militante del Foro Ermua desde su fundación, es, desde el 2003, procurador de las Juntas Generales De Álava.
A causa de su compromiso con la defensa de los valores constitucionales y de su lucha contra los atropellos nacionalistas en el País Vasco, se ve obligado a caminar con dos escoltas a su espalda.
Concertamos la entrevista en la cafetería de un céntrico hotel bilbaíno y además de con un café, fui obsequiado con cuarenta y cinco minutos durante los cuales Ladrón de Guevara habló con una claridad inusual en quienes se dedican a la política. Para mí fue un placer escucharle; espero que lo sea para ustedes leerle.
PREGUNTA-Recientemente ha publicado el libro Educación y Nacionalismo, sin embargo ya no se encuentra a la venta. ¿Qué ha sucedido?
RESPUESTA-En primer lugar tuve problemas para encontrar editoriales que quisieran publicar sobre esta materia. Al final encontré una en el País Vasco que es, una editorial del ámbito ideológico liberal, pero parece ser que el mundo nacionalista tiene mucho interés en acabar con la industria editorial libre en el País Vasco. Un grupo editorial, Elkar, ha comprado esta editorial, parece ser que de una manera muy lucrativa, y lo que he hecho es liquidar con el editor todas las existencias y recoger las mismas para distribuirlas por otras vías. No quiero saber nada con una editorial que precisamente critico en mi libro. El grupo Elkar, que edita libros de texto escolares, y cito en mi libro como una de las editoriales sometidas al ideario nacionalista que deforman los contenidos escolares, la historia… Da un sesgo muy ideológico a los textos curriculares y, evidentemente, adoctrina o forma parte del tinglado adoctrinador del movimiento nacionalista en el País Vasco.
P-¿En que grado han podido influir los temas que trata en la decisión de Elkar de absorber a Txertoa?
R- Hombre, no puedo hacer afirmaciones porque no tengo ningún dato que verifique una aseveración de esa naturaleza. Que haya sido adquirida por el contenido de mi libro, me parecería un poco exagerado, cuanto menos pretencioso; pero lo que sí puedo decir, porque es una realidad, es que la industria editorial vasca no es plural, no hay una línea editorialista basada en una diversidad de editoriales, sino que las hay del ámbito nacionalista. Conocí Txertoa, que es una editorial liberal, donde se publicaban temas de todo carácter, como conozco la librería Lagun, que es una editorial plural, a la que han atacado en diversas ocasiones. Es sospechoso, cuanto menos, que la única editorial libre que conozco en el País Vasco haya sido absorbida con tanta prontitud y facilidad después de publicar mi libro. No sé si será por el libro o por qué será, pero resulta raro ¿no?
P-“La confusión entre el proyecto ideológico-político y la educación de los hijos” Es parte del título de uno de los capítulos de E. y N. Esta confusión, ¿se da también en los alumnos vascos?
R- Ese capitulo de mi libro lo que viene a revelar es cómo gran cantidad de familias, de padres, han considerado como ciertas, como verídicas, como fundamentales las tesis nacionalistas y toda la mitología y doctrina emanada por su entorno, y han considerado que educar a sus hijos era hacerles nacionalistas. Hasta tal grado ha calado esa ideología en la sociedad vasca, que muchos padres han confundido la educación de sus hijos con formación del espíritu nacional. Y muchos padres lo que han hecho es confundir la educación con llevar a sus hijos a centros donde de una forma explicita, consciente y pública, se han declarado parte del entramado de la ‘construcción nacional’; con lo cual, siendo conscientes de ello, no han tenido reparos en llevar a sus hijos y militar activamente para que la juventud vasca estuviera bajo el signo nacionalista. Ese capítulo impregna todo el motivo del libro, cuyo objetivo es demostrar cómo un modelo que fue denostado, que fue el modelo de escuela nacional franquista, es el mismo que rige en las llamadas comunidades autónomas, mal llamadas históricas. Es decir, aquello que denostábamos y criticábamos —el florido pénsil vasco del régimen franquista en la escuela nacional— no deja de ser lo mismo que lo que se está haciendo desde el mundo nacionalista en Cataluña y el País Vasco.
Yo muestro mi perplejidad de que un partido que es internacionalista, como el partido socialista, se empape o se impregne en esa teoría de que lo nacionalista es mejor. Con lo cual se está dando carta de naturaleza, no a un sistema educativo basado en la ciencia, basado en la pluralidad, en la democracia, en la libertad, sino a unos sistemas educativos cuyo eje es la formación del espíritu nacional y la conformación del espíritu nacionalista en la sociedad.
P- Habla de la “formación del espíritu nacional”. Es algo que suena a otros tiempos. ¿Qué tiene de actual en la CAV?
R- Formación del espíritu nacional son tres palabras: primero, no es educación, es formación; segundo, espíritu no de espíritu humanista sino de esa quintaesencia del nacionalismo que es el pueblo como ente abstracto, no reside el objeto de la acción nacionalista en la persona, en la formación de ciudadanos, en la formación de hombres libres, sino de los engranajes de un sistema: un sistema político llamado nacionalista, en ese sentido no difiere nada —salvando las distancias en cuanto a lo que puede significar la estructura de un estado y la forma del estado— con lo que fue el régimen franquista. Porque el régimen franquista no tenía tampoco como finalidad formar ciudadanos, sino súbditos. Por eso digo que el sistema educativo, desde la orbita de la concepción nacionalista, no va a formar personas libres, sino que va a formar personas que sean parte de una estructura totalitaria al servicio de un régimen y de un modelo nacionalista, que es al fin y al cabo un modelo no plural, como la propia doctrina de Sabino Arana. Los mismos preceptos del nacionalismo lo dicen, es decir, la conformación de una estructura política basada en territorio, lengua y en la identificación de comunidad política con el Partido Nacionalista Vasco. Es lo que en mi libro digo de un tal Elizalde que en mil novecientos diez desglosaba en fases la estrategia nacionalista, diciendo que en la primera fase conquistarían las escuelas y los centros operativos de la cultura; en la segunda fase pasarían a la acción política y —dice Elizalde— finalmente y subsistiendo a las dos primeras etapas, llega la final: la del triunfo completo y pleno dominio. Esa expresión no es baladí. Refleja y resume en contadas palabras, el objetivo final de la estrategia, que es control completo y pleno dominio. Dominio fascista, vamos, para qué vamos a andarnos con rodeos.
P-Ikasle Abertzaleak (Estudiantes Patrióticos) ¿Manipulados, manipuladores o las dos cosas?
R- A Ikasle Abertzaleak en mi libro yo les denomino las victimas inconscientes, es decir, ellos no tienen la culpa de ser como son; y a Jarrai, a todo el tinglado de juventudes nacionalistas, de juventudes abertzales —bueno, mal dicho abertzales– de juventudes terroristas, yo les eximo de culpabilidad. Ellos no son culpables de ese adoctrinamiento que han sufrido, de esa deformación de conciencia y de las mentiras, los mitos y las enseñanzas deformadas que se les han impartido en determinados centros y ámbitos educativos. Ellos en realidad son las víctimas engañadas, unas víctimas más de todo el sistema, de ese régimen nacionalista, porque ellos se creen lo que hacen, ellos son honestos con su propia ideología y su propia conciencia. Lo que pasa es que su conciencia ha caído en una deformación por un sistema educativo que les ha hecho ver que España y los españoles hemos colonizado Euskadi, que hay fuerzas de ocupación, que Euskadi ha sido una nación, que los vascos hemos sido la raza más antigua y la mejor de toda la humanidad y que, por tanto —como en el espíritu nazi— raza, etnia y lengua forman parte de esa nueva religión totalitaria que se llama nacionalismo. Un joven empapado en esa doctrina, con una serie de elementos que le han llevado por esa cosmovisión absolutamente suicida de lo que es estar en el mundo, se convierte en un fanático, es capaz de poner una bomba, de tirar un cóctel molotov o de imponer en el centro educativo donde estén un régimen de terror, que es lo que ha pasado durante mucho tiempo.
P-¿Ha supuesto realmente la euskaldunización exigida a los funcionarios una mejora en la calidad de la enseñanza?
R- Yo creo que la formación de los profesores vascos ha sido otro elemento clave en la instrumentalización de aquellos componentes que configuran ese gran aparato de adoctrinamiento que es el sistema educativo, tanto desde la formación inicial del profesorado en las escuelas de magisterio, la selección del mismo —también sobre eso habría bastante que escribir— como desde las campañas de acoso al profesorado transferido en mil novecientos ochenta y cuatro al País Vasco. Un profesorado profesional, es decir, dedicado a su misión, que era educar independientemente de cualquier otra connotación ideológica o política, consciente de su papel dentro del sistema educativo —como puede ser en Castilla y León, como puede ser en Madrid, como puede ser en Murcia ¿no?— era un profesorado no ideologizado. Ese profesorado se ha sometido a una campaña de extorsión, yo a los procesos de euskaldunización les llamo campañas de extorsión, que ha producido una diáspora de las más grandes que ha habido dentro de los colectivos profesionales. No habrá colectivo profesional, salvo fuerzas de seguridad del estado y periodistas, que haya sufrido más el acoso y la sistemática de opresión, de persecución, como el profesorado. Esto ha producido una criba y, por tanto, una selección de los nuevos elementos que se han ido incorporando al sistema. No hay más que ver la evolución del voto sindical para demostrarlo, que ha ido de un voto sindical mayoritariamente constitucionalista a otro mayoritariamente nacionalista, con sindicatos como LAB infiltrados dentro del sistema educativo. No es entendible como unos sindicatos como LAB o ELA, que no condenan el terrorismo, puedan ser sindicatos con una alta representación en las elecciones sindicales. Es como si metiéramos al zorro dentro del gallinero, es decir, no puede ser educador una persona que aboga por la lucha armada y el asesinato como procedimiento para la acción política. Eso deriva hacia la destrucción de los valores en el sistema educativo. Y cuando no hay valores en este sistema, ya no es educativo, es otra cosa. Pierde su elemento educativo porque sin valores no hay educación; y si se parte de la destrucción de los principios humanísticos y del respeto a la persona —que es la ideología de los nacionalistas llamados radicales, que son los terroristas— el resultado es un espanto, es para echar a correr.
P-Hace especial hincapié en la “inmersión lingüística”. ¿Cuáles son sus consecuencias?
R-La inmersión lingüística es un sistema que se hace sobre un paradigma. El paradigma es el principio que establece las leyes de ‘normalización’, maldita palabra, del uso de la lengua, de que la lengua autóctona es una lengua propia excluyendo a las demás. Cosa que en el País Vasco igual que en Cataluña es una falsedad. No es el euskera la única lengua propia. Partiendo de la cooficialidad de esa lengua se da el paso hacia otra falsedad, que es que esa lengua debe ser obligatoria, lo cual implica una metodología de inmersión para hacer efectiva esa obligatoriedad. Esto produce paradojas: por ejemplo, en la mayor parte del territorio y sobre todo en las tres capitales vascas, la lengua abrumadoramente mayoritaria es el castellano, lengua propia, materna y original de muchos vascos que no conocen otra desde su cuna. Esta situación produce el contrasentido de que los escolares estudian en una lengua que no es de contexto y que no es de uso en el entorno. Además lo hacen de una forma no experimental ni comprobada en sus efectos prácticos. No hay un análisis científico, una evaluación que revele cuáles son las conclusiones, los efectos y los resultados de tipo académico y de tipo instructivo, tampoco de asimilación de las propias lenguas como lenguas instrumentales al final del proceso educativo. Todavía no se ha hecho ningún estudio comparado de los resultados educativos con respecto a otras comunidades autónomas donde podamos tener un elemento de comparación salvo el informe PISA, que no se dedica exclusivamente a este fenómeno de la inmersión.
Otro efecto es qué ocurre con esa franja del alumnado cuyo fracaso está demostrado estadísticamente; cuantitativamente está estimado en un quince por ciento mínimo de población que tiene diferentes trastornos del lenguaje: afasias, dislexias, dislalias, disgrafías… ¿qué pasa con esos alumnos que ya en su lengua materna tienen dificultades? Implantar una lengua ajena, de uso no contextual se constituye para ellos en un obstáculo insalvable. Nadie ha hecho un análisis de cuál es el resultado de este fracaso o del maquillaje que se está haciendo sobre el mismo, dando instrucciones a los centros educativos para que aprueben a alumnos de forma masiva y disfracen ese fracaso. Alguna constatación tenemos.
El tercer efecto o resultado es sobre los derechos de aquellos ciudadanos que han querido para sus hijos el sistema de educación en lengua materna que es al fin y al cabo una libertad constitucional. Se está vulnerando un principio elemental del derecho internacional en materia de derechos humanos, que es posibilitar a los padres el tipo de educación, el modelo de elección de lengua, reconocido por instancias internacionales tan importantes como la UNESCO y UNICEF entre otras. Habiendo habido también declaraciones de la Comisión Contra el Racismo de la UE que han hecho pronunciamientos, en el sentido de los abusos que hay en el recorte de esta libertad de los padres a elegir la educación en lengua materna. Lo realmente abrumador es que se haya implantado un modelo de inmersión sin ninguna experimentación previa, sin ninguna comprobación científica de su validez y sin evaluación de sus resultados después de un proceso de más de veinticinco años. Sólo en Cataluña está demostrado que hay un cuarenta y dos por ciento de fracaso escolar en las comunidades castellano-hablantes mientras que sólo hay un quince por ciento en las comunidades catalano-hablantes. La conclusión es obvia para cualquier observador imparcial; y es que el modelo de inmersión lingüística proporciona un resultado demoledor para aquellas comunidades no catalano-hablantes que en su origen fueron inmigrantes, estratificando a la sociedad por clases. Ya me dirán a mí los socialistas qué modelo defienden cuando lo que están haciendo precisamente es profundizar y afirmar un modelo educativo que es lo que hacia Franco en su régimen: estratificar a la sociedad a través de la escuela y dividir a la sociedad en función de las clases sociales.
P-Antivasco es una palabra que se escucha con mucha frecuencia. Se denomina así a quien no comulga con las ideas nacionalistas. Parece una buena forma de identificar, en el subconsciente colectivo de los ciudadanos, vasco con nacionalista.
R- Sí, hasta tal extremo que, por ejemplo, en el Congreso de los Diputados el grupo de diputados nacionalistas se denomina, sin que nadie lo haya criticado hasta el momento, grupo vasco. Como si los demás fueran marcianos. A cualquier otro parlamentario de otro colectivo político no se le ocurriría poner grupo de socialistas vascos o grupo de populares vascos, sin embargo éstos se llaman grupo vasco en lugar de llamarse grupo nacionalista, que es lo que correspondería. Efectivamente, ése es el reconocimiento de la falta de pluralidad y de que el sistema político tiene un defecto de vertebración desde su origen, porque un sistema político democrático se basa en la pluralidad, en la diversidad, se basa en la libertad. Se ha estado privando a muchos vascos de la libertad de autodefinirse como no nacionalistas, de la libertad de definirse constitucionalistas o de lo que sea, mientras los únicos que han tenido libertad han sido aquéllos que se han ubicado dentro del espectro nacionalista. Con lo cual ha habido una identificación mimética entre lo que es ser vasco y ser nacionalista. Y a los que nos hemos pronunciado desde un planteamiento racional, con bastante rigor por otra parte, en determinadas opiniones, se nos ha puesto durante mucho tiempo la etiqueta de antivasco poniéndonos en las dianas. Yo no puedo renunciar a ser vasco porque lo soy, como no puedo renunciar a ser hombre porque lo soy. El ser hombre, vasco o ser caballo no depende de la voluntad, depende de la naturaleza. Yo soy vasco, no nacionalista y constitucionalista, y vasco demócrata. Si me quieren poner el calificativo de antivasco realmente me resbala, ya estoy curado de espanto, me da igual; pero hay mucha gente a la que esto no le da igual. Esto lo que hace es crear una situación de subordinación y de vasallaje hacia unos partidos, mal llamados democráticos, que están imponiendo en el subconsciente colectivo esta doctrina, manipulando el lenguaje, deformando las ideas, transformando los conceptos y a través del sistema educativo.
P-¿Qué me dice de los contenidos de los libros de texto?
R- Sí, la cuestión de los libros de texto es otro tema sangrante. Hay cuatro temas sangrantes: la política lingüística, la depuración del profesorado, —el goulag del profesorado, le llamaría yo— la red de ikastolas como modelo educativo nacionalista, donde se expresan todas las esencias nacionalistas y el tema de los contenidos de los libros de texto. Lo de los libros de texto nunca debería haber sido encomendado a las comunidades autónomas el único instrumento que tiene el Estado para garantizar la armonización y ordenación del sistema educativo, los contenidos mínimos de enseñanza y la homologación de los títulos académicos y profesionales. El único instrumento que hay para garantizar ese mínimo común denominador, son los libros de texto. Los libros de texto deberían estar aprobados por el Ministerio de Educación, nunca por una comunidad autónoma. Nos estamos encontrando con que lo que estudia un alumno en la enseñanza obligatoria en el País Vasco, no tiene nada, pero que nada que ver con lo que estudia un alumno catalán, y por supuesto no tiene ningún elemento común con lo que estudia un alumno sacado al azar de cualquier punto de España. Esto nos lleva a una desvertebración absoluta del sistema educativo y a que se deforme la historia, a que no sean los ámbitos académicos los que regulen los contenidos científicos de las enseñanzas que se imparten, sino los departamentos de los comisionados políticos que existan en esas comunidades y que al final, las autorizaciones administrativas para los libros de texto se hagan bajo presión. Bajo presión significa que las editoriales se vean sometidas a una coacción sutil, pero muy efectiva, para que se pongan determinados contenidos en los libros de texto.
P- Hace tiempo los centros educativos públicos vascos utilizaron material procedente de AEK. ¿No es así?
R- Sobre todo en los primeros años de las transferencias educativas circularon una serie de materiales, diríamos fuera del régimen de autorizaciones, materiales didácticos los llamaban. En esos materiales didácticos, que luego fueron destruidos —yo no he podido encontrarlos porque se destruyeron en cuanto saltaron a la prensa en su momento— se denigraba a las Fuerzas De Seguridad Del Estado, se denigraba a España, se incluían conceptos como pueda ser la colonización de España etc. De esa fase de estigmatización de todo lo que tuviera una significación española, se ha pasado a la fase de ningunear a España. Ningún libro de texto de ninguna editorial cita España más abajo del Ebro en las materias de geografía e historia, es como si desapareciera. Se puede citar a Inglaterra, a EEUU, a China, pero se ningunea y se obvia a cualquier referencia a otras partes de España. Con lo cual, si a un alumno del sistema educativo vasco se le pregunta donde está Cuenca, te puede poner perfectamente que está en el Congo belga o si se le pregunta dónde está el río Guadalquivir, te lo pone en Galicia. Me ha pasado en segundo de ESO. Esto es para echar a correr y no parar.
P- ¿Ha tenido conocimiento el gobierno español de todos estos abusos?
R- Es probatorio que la Alta Inspección Del Estado En Materia Educativa ha hecho sendos informes al Ministerio de Educación respecto a los contenidos de los libros de texto, destacando aquéllos que eran manifiestamente inconstitucionales. Lo digo porque yo tengo al menos dos informes. Los diferentes gobiernos, todos, eran conocedores de los atropellos cometidos en el sistema educativo vasco. Ninguno arbitró una solución, a pesar de que la Constitución atribuye al gobierno la capacidad de hacerlo, porque una de las pocas materias reservadas al Estado es garantizar la homogeneidad del sistema educativo, los contenidos mínimos de la enseñanza y la homologación de los títulos académicos. Lo que obliga, para tal comprobación, a supervisar los contenidos de libros de texto y de los contenidos curriculares. Y que haya un tronco común en el Estado, pero eso sólo se puede garantizar si los libros de texto y las enseñanzas impartidas se ajustan a ese tronco común —en ese cincuenta y cinco por ciento que de materia curricular igual en todo el territorio nacional que contempla la LOE—, pero, ¿cómo se va a garantizar eso si no hay una Alta Inspección que funcione? Es la pescadilla que se muerde la cola.
P-La última frase de Educación y Nacionalismo dice textualmente: “La última página de la Historia de este proceso está aún por escribir” ¿Es usted optimista respecto al futuro?
R- No hay nada malo que no pueda ir a peor, es decir: yo creo que el momento político actual demuestra que todo puede empeorar. Nadie podría imaginarse que un partido socialista iba a asumir las tesis nacionalistas y un sometimiento a la estrategia etarra, como esta haciendo el gobierno de esta nación, de España. No es esperanzadora la dinámica que se está desarrollando. Ahora, a lo mejor esto pudiera tener una virtud: que haga despertar a la sociedad española de su letargo y se produzca una reacción ante una situación que para mí es esperpéntica y contraria a los signos de la historia y a lo que ha significado la cultura liberal, que dio pie, por cierto, a la ideología socialista. Aunque luego la ideología socialista haya dado bandazos, como los está dando ahora, hacia modelos totalitarios.
Yo abogo porque la conciencia ciudadana, bajo una mayor profundización política y cultural, se dé cuenta de que la única solución para el progreso democrático en esta sociedad es tener, por una parte, la cultura liberal y por la otra, una socialdemocracia que permita un avance en las políticas sociales, pues sin cultura liberal no puede haber avance democrático.
P- ¿Hay algo en particular que le gustaría resaltar?
R- Únicamente decir que el libro no es un ensayo, no es un desarrollo de mi idea, sino que he utilizado el método científico, de forma que toda aquella afirmación que hago en el libro, la sustento sobre documentos y la sustento sobre fuentes, es decir: sobre datos científicos verificables, no son afirmaciones gratuitas. He intentado hacer un libro riguroso y objetivo. Puede ser que en algún caso —no voy a decir que mi palabra sea palabra de Dios— me haya extraviado o que a lo mejor esté equivocado, pero lo que sí sé es que el intento ha sido hacer un libro rigurosamente científico, que sea inobjetable. Debe serlo porque, hasta este momento, nadie del ámbito nacionalista me ha respondido al argumento del libro, y no habrá sido porque yo no haya provocado situaciones en las cuales, incluso en la tribuna de las Cortes Generales donde estoy, haya emplazado expresamente al nacionalismo a que me rebata las afirmaciones que hago en el libro.
NOTA: Encontrarán más información sobre EDUCACIÓN Y NACIONALISMO en la página del autor: http://www.educacionynacionalismo.com/