Consultor en la sombra de la curia vaticana
JOSÉ MANUEL VIDAL
Era una de las grandes personalidades de la curia vaticana. Jesús Castellano Cervera, carmelita descalzo, estaba todavía en segunda fila del Gobierno central de la Iglesia. Muchos le pronosticaban, sin embargo, que, de la mano de Benedicto XVI, pasaría pronto a ser obispo e incluso cardenal. Pero la muerte le sorprendió a los 64 años en las calles de Roma.
Había salido a dar un paseo por los alrededores del convento de los carmelitas en el que vive. De pronto, comenzó a sentirse mal y pidió a unos viandantes que los llevasen al cercano Hospital de San Camilo, donde posteriormente falleció.
El padre Castellano era consultor en el Vaticano de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, también consultor del Pontificio Consejo para los Laicos, miembro del Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales y consultor de la Oficina para las Ceremonias Litúrgicas Pontificias, donde era un estrecho colaborador del arzobispo Piero Marini.
Precisamente con el jefe de ceremonias del Papa estaba preparando los actos litúrgicos del V Encuentro Mundial de las Familias, entre ellos, la misa conclusiva, que presidirá el Papa en Valencia el 9 de julio. Castellano era también doctor en Teología, decano del Teresianum, al que ha estado vinculado durante más de 30, y autor de numerosas publicaciones.
El Padre Jesús Castellano nació en Villar del Arzobispo (Valencia), el 30 de julio de 1941. Era fraile carmelita descalzo desde el 4 de agosto de 1957 y sacerdote desde el 25 de abril de 1965.
«Su paseo ha sido un encuentro. Un encuentro con el Padre, que desde la misericordia habrá acogido en sus brazos al jornalero de su viña. Esto ha sido el padre Jesús, un jornalero de la viña. Hombre dotado de unas cualidades intelectuales y humanas excepcionales puestas siempre al servicio de la Orden del Carmelo Teresiano y de la Iglesia. Saldrán artículos y artículos hablando de sus trabajos, conferencias, libros, etc.; pero su mayor título es haber sido un hombre siempre disponible a la voluntad de Dios, un jornalero de Dios, en el Carmelo», dice su compañero y amigo, padre Martín Tejedor.
Destaca también el padre Martín Tejedor que el fallecido «era una figura internacional en distintos campos de la vida religiosa y eclesial, pero me gustaría hoy quedarme con la figura más cercana y entrañable para nosotros, los carmelitas: la figura del hombre sencillo y serio, como carmelita teresiano, que sabía vivir con naturalidad las exigencias de nuestra vida carmelitana. Su cercanía y sencillez a nadie le hacían pensar que estaba ante una eminente personalidad».
Al final del funeral, celebrado ayer en Roma, al que asistieron más de 1.000 personas y diversas personalidades eclesiásticas, pronunció unas sentidas palabras su amigo, monseñor Marini, jefe de ceremonias del Papa. En diálogo con el fallecido, agradeció a Dios y a él la estrecha y fructuosa colaboración durante más de 20 años en el Oficio de Celebraciones Litúrgicas. Y lo llamó pneumatoforo, como tanto le gustaba decir a Castellano, porque fue portador del Espíritu del Señor resucitado en la celebración y en la vida de cada día.
Jesús Castellano, consultor de siete dicasterios del Vaticano, nació en Villar del Arzobispo (Valencia) en 1941 y falleció en Roma el 18 de junio de 2006.
Fallece el padre Jesús Castellano «un jornalero de Dios, en el Carmelo»
Lunes, 19 jun (RV).- El carmelita descalzo español Jesús Castellano Cervera, profesor de Teología Espiritual de la Facultad "Teresianum" de Roma, ha fallecido repentinamente en la Ciudad Eterna. El padre Castellano era consultor en el Vaticano de la Congregación para la doctrina de la Fe, de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, también consultor del Pontificio Consejo para los Laicos, consultor de la Oficina para las Ceremonias Litúrgicas Pontificias, donde era un estrecho colaborador del arzobispo Piero Marini, y miembro del Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales.
Por dos mandatos consecutivos había sido Decano de la facultad de Teología del Pontificio Instituto “Teresianum” de Roma. Era uno de los principales especialistas en Liturgia y Espiritualidad.
El Padre Jesús Castellano nació en Villar del Arzobispo (Valencia), el 30 de julio de 1941. Era fraile carmelita descalzo desde el 4 de agosto de 1957 y sacerdote desde el 25 de abril de 1965. Mañana a las 10, tendrá lugar el funeral en el Teresianum de Roma, Desde hace más de 15 años fue un infatigable colaborador de nuestra emisora.
Los que hemos tenido la gran suerte de conocer al padre Jesús Castellano Cervera nos unimos a la profunda conmoción de la familia carmelitana por esta pérdida. Le recordamos hoy con las palabras del Padre Francisco Martín Tejedor, también carmelita español, y que ha compartido con la agencia de noticias Zenit el recuerdo del padre Jesús Castellano, cuyo fallecimiento se produjo mientras daba un paseo por Roma, el pasado jueves, sobre las cuatro de la tarde, con la intención de volver y poder asistir a la procesión del Corpus Christi que iba a presidir Benedicto XVI.
«Paseando a la Eternidad», así ha querido iniciar el padre Francisco Martín Tejedor la nota de conmemoración de su amigo fallecido. «Su paseo ha sido un Encuentro, encuentro con el Padre, que desde la misericordia le habrá acogido en sus brazos al jornalero de su viña. Esto ha sido el padre Jesús, un jornalero de la Viña. Hombre dotado de unas cualidades intelectuales y humanas excepcionales puestas siempre al servicio de la Orden del Carmelo Teresiano y de la Iglesia. Saldrán artículos y artículos hablando de sus trabajos, conferencias, libros, etc.; pero su mayor título es haber sido un hombre siempre disponible a la voluntad de Dios, un jornalero de Dios, en el Carmelo».
El padre Jesús Castellano - destaca también el padre Martín Tejedor - es una figura internacional en distintos campos de la vida religiosa y eclesial, pero me gustaría hoy quedarme con la figura más cercana y entrañable para nosotros, los carmelitas: la figura del hombre sencillo y serio, como carmelita teresiano, que sabía vivir con naturalidad las exigencias de nuestra vida carmelitana. Su cercanía y sencillez a nadie le hacían pensar que estaba ante una eminente personalidad. Quiero concluir con el pensamiento de que Jesús Castellano bien podía terminar su vida con la frase de nuestra Madre Teresa de Jesús: «Al fin muero hijo de la Iglesia». Descanse en la eternidad este jornalero de Dios que nunca tuvo tiempo para sí, porque debía dárselo a los demás. Descansa, Jesús, en la Paz. Tu vida ha merecido la pena. Gracias».
Multitudinario adiós en Roma al padre Jesús Castellano, ocd
ROMA, martes, 20 junio 2006 (ZENIT.org).- El funeral del padre carmelita Jesús Castellano Cervera, ocd, reunió en la capilla de la Facultad Pontificia «Teresianum» de Roma este martes a más de mil personas que conocían a este experto en liturgia y espiritualidad, fallecido repentinamente el jueves del Corpus Christi a los 64 años.
El padre Castellano era consultor de varios dicasterios de la Curia Romana y estrecho colaborador del maestro de Ceremonias Pontificias, monseñor Piero Marini.
El carmelita descalzo, originario de Villar del Arzobispo, en Valencia, murió el pasado 15 de junio de un infarto mientras paseaba por unos jardines romanos.
En su entierro participó su familia, llegada desde Valencia, su comunidad y sobretodo centenares de personas, muchas de ellas superioras y superiores religiosos, profesores universitarios y alumnos. También había personas laicas de nuevos movimientos a los que este carmelita descalzo alentaba y acompañaba.
En la concelebración participó también monseñor Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe --de la que el padre Castellano era miembro desde 1983--, el obispo José Luis Redrado, secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud y decenas de sacerdotes.
El padre general de la orden carmelita, el padre Luis Arostegui, no pudo estar presente por encontrarse de visita pastoral en Madagascar.
El padre Zdenko, Vicario General de la Orden, dedicó la homilía al sentido de la muerte de Jesucristo, «que no quiso separar nunca la muerte de la resurrección».
El vicario recordó que «la muerte no es una desgracia, sino el momento del encuentro con Dios» y constató que «el padre Castellano murió por la calle, él, que era tan sensible a los pobres».
Por su parte, el decano del «Teresianum», el padre Benito Goya, agradeció a Dios «el don de la persona de Jesús Castellano» y al terminar el rito subrayó las extraordinarias capacidades de estudio y docencia de este carmelita descalzo, especialmente en sus estudios de espiritualidad litúrgica y sacramentaria y concretamente en su teología de la Eucaristía.
Al terminar la celebración, monseñor Piero Marini se dirigió directamente al padre Jesús diciéndole emocionado: «Cada uno de nosotros recuerda sus encuentros contigo, tus palabras dulces y persuasivas, tu bella sonrisa. ¡Cuántas veces me he encontrado contigo en estos casi veinte años de tu colaboración con la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Santo Padre! La última vez fue el martes pasado, en la Oficina, para preparar los textos de la próxima visita del Santo Padre a tu querida Valencia, en tu amada España».
«Querido padre Jesús --le dijo monseñor Marini-- en estos años has puesto a mi disposición tu preparación científica y me has dado el don de tu rica sensibilidad humana, de tu bondad y mansedumbre, de tu amor por la verdad. No has propuesto una espiritualidad particular, sino la espiritualidad de la Iglesia, basada en la Liturgia, y vivida cotidianamente en la amistad y en la alegría, según espíritu carmelita de santa Teresa de Jesús».
«Hoy, ante tu cuerpo, muchos no han escondido las lágrimas --concluyó--. Son, al mismo tiempo, lágrimas de amargura y lágrimas de gratitud. Son el bautismo del espíritu que renueva el corazón. Las nuestras son lágrimas de fe, porque sabemos, según la espiritualidad oriental que tanto amabas, que este cuerpo tuyo, bajo la potencia del espíritu, ha comenzado ya a tomar la forma del cuerpo de gloria, de ese cuerpo espiritual que todos recibiremos con la resurrección de los justos».
Al finalizar el rito de las exequias los fieles aplaudieron y entonaron el «Maria, Madre del Carmelo» y se llevó féretro --sencillo, de metal-- en procesión por los jardines del «Teresianum». La comitiva fúnebre siguió hasta el Cementerio romano del Verano, donde la Orden del Carmelo tiene una capilla.
El recordatorio del entierro recoge la foto del padre Jesús Castellano, con el hábito carmelita, arrodillado ante el del Papa Benedicto XVI, en el día de inicio solemne de pontificado. En la imagen Papa sonríe mientras el padre Castellano le besa el anillo de Pedro. Detrás se lee la frase de Teresa de Jesús: «Te doy gracias, Señor, porque muero hija de la Iglesia».