Me ha gustado este artículo publicado en Las Provincias del señor Puche , se lo traigo aquí sin más opinión.
Otra memoria histórica
F. P. PUCHE/
Imaginen, si les cabe el asombro, lo que ocurrió hace 300 años: cuando dos grandes potencias europeas, el imperio austríaco y el reino de Francia, se enfrentaron en el suelo de la vieja, fatigada pero todavía rica España de las colonias, para disputarse los despojos a través de la primacía en los derechos a un trono que había quedado sin sucesor. E imaginen ahora una guerra, en la que Inglaterra interviene a favor del imperio y se convierte por enésima vez en europea, es decir mundial, mientras el pueblo español se divide, toma partido y se enfrenta en guerra civil.
Almansa. 25 de abril de 1707. Las celebraciones están llamando a la puerta. El año de la riada y la Copa América será también el de “maulets i botiflers”, el de la pérdida de los Fueros y las razones de un sentimiento nacionalista hecho a la vez de derechos firmes y melancólicas nostalgias sobre una batalla en la que los franceses vencieron a los anglo-luso-holandeses, partidarios del archiduque Carlos, que usaban un ejército aragonés para picadillo.
El presidente Camps, ayer, inauguró la nueva ubicación del patio del Embajador Vich, que desde hace unos meses luce su esplendor de mármoles renacentistas y se configura como un nuevo acceso, el mejor, al incompleto, inacabado conjunto del Museo de San Pío V. Basta de batallas entre “botiflers i maulets”: el patio luce espléndido. Polémica, la que haga falta: pero también decisiones que dan resultados. Disputemos, pero que pase algo. Usemos las energías de progreso; entre otras cosas para que el Gobierno progresista culmine de una vez la ampliación de ese museo empezada hace apenas un cuarto de siglo.
Hagamos, movamos la cultura. En ese mismo claustro, ayer, la Fundación Jaume II El Just, infatigable en su justa tarea de ir rescatando bienes culturales, presentó dos lienzos que se incorporan al patrimonio valenciano. Son el archiduque Carlos y su esposa, los reyes que los maulets valencianos querían, el que fue llamado Carlos III.
Tres siglos ya. Tiempo pasado, memoria histórica. Pero solo la cultura es capaz de reconstruir para aproximar a la verdad.