TRIBUNA
Valencia, la más simpática
CARLOS ALFONSO CUŃAT/
Esta frase, o una parecida, la pronunciaba el seńor Rajoy en su reciente visita a nuestra ciudad, para referirse a la imagen que se tiene de nuestra comunidad autónoma en el resto de Espańa. El amable calificativo se debe, según explicaba a continuación, al cambio espectacular que se ha operado en los últimos ańos, al importante desarrollo económico y a la repercusión que ello está teniendo en el bienestar de la gente, así como a la capacidad para organizar grandes eventos que está demostrando.
Es evidente que estos halagos, cuya sinceridad creo que está fuera de toda duda, tienen una intención que va más allá de la simple adulación ante las deferencias mostradas por sus obsequiosos anfitriones, pues es claro que, indirectamente, se siente partícipe del mérito de lo conseguido en la Comunitat Valenciana. Con ello, en definitiva, no hace sino alabar la brillante gestión de quienes han conseguido situarnos entre las “comunidades autónomas más simpáticas para el conjunto de los espańoles”. Lo que es tanto como recordarnos que estamos en la privilegiada posición en la que nos encontramos gracias a su partido.
Pero la razón de mis reflexiones no se van a centrar en lo acertado o desafortunado de la afirmación hecha por don Mariano Rajoy que, por cierto, recuerdan aquello del “Levante feliz”, ni a las razones que pueden haber llevado al “conjunto de los espańoles” a mostrar sus simpatías por nuestra comunidad autónoma. Lo que me gustaría plantear al inquieto lector que ha llegado a esta altura del artículo es si los logros a los que hacía alusión tienen que ver fundamentalmente con la acción del Partido Popular, o si, como sostengo, se deben en gran parte a la iniciativa de los propios valencianos, incluidos, claro está, los gobernantes valencianos que militan en dicho partido.
Para explicar mi tesis utilizaré como ejemplo una noticia aparecida recientemente en los medios de comunicación: la puesta en marcha de la primera red de transporte ferroviario privada en Espańa, que enlaza directamente a Madrid con el puerto de Valencia. La razón de esa empresa sólo puede responder al interés económico que representa pues, tratándose de una inversión privada, esa y no otra es la razón que mueve al sector privado a la hora de arriesgar su capital. Y si la empresa privada cree en la rentabilidad de dicha infraestructura es, sin duda, porque como siempre se ha afirmado el puerto de Valencia es la salida natural de Madrid al mar, pues si así no fuera y existiera otra vía más rentable en términos económicos no se habría realizado esta. Por ello, no alcanzo a entender por qué no ha sido la Administración la que ha abordado esta inversión, demandada desde hace décadas, pues representa un importante avance para nuestra comunidad al conferírsele, a nuestro puerto y a los de su área de influencia –Sagunto, Gandía, Burriana...–, la condición de puerta al mar para una gran parte de Espańa. Y es que, como ocurre casi siempre, en Valencia los progresos y mejoras se consiguen a pesar de las decisiones públicas que emanan del Estado.
Sin ánimo de exhaustividad pondré algunos ejemplos más, bien conocidos por todos los valencianos: la autovía Madrid-Valencia fue una de las últimas antiguas carreteras nacionales –principales– en alcanzar tal condición, cuando su índice de tránsito es de los más altos; la línea de alta velocidad que unirá Madrid con Valencia, Alicante y Castellón –y éstas entre sí–, será, si no lo remedia la iniciativa privada, la última en ejecutarse de cuantas se han proyectado en Espańa, pese a que todos los estudios la seńalan como la más rentable con mucha diferencia; la única autopista que nos conecta con Europa es de peaje, pese a que somos uno de los principales destinos de los turistas europeos y el turismo es uno de los principales motores de nuestra economía; la ampliación del aeropuerto de Manises se ha ejecutado después de que se realizasen, hace bastantes ańos, las de ciudades cuyo tráfico aéreo no alcanza los niveles que tiene la nuestra, todo ello sin contar con que, además, se ha llevado a cabo dentro del plan de inversiones estatales dedicados al desarrollo de la Copa América en Valencia, pues, de no haber sido así, habríamos estado soportando las vetustas instalaciones durante muchos ańos más.
Con estos ejemplos, lo que pretendo es llamar la atención acerca de la incoherencia que muestra desde hace décadas el Estado con respecto a las inversiones en materia de infraestructuras. En unos casos, ha dado prioridad a otras comunidades autónomas invirtiendo en la mejora de lo ya existente cuando aquí se carecía de ello, o, en otros casos, ha desarrollado infraestructuras en comunidades cuya carencia no resultaba tan perjudicial para sus intereses estratégicos como en la nuestra.
Así pues, si la realidad económica finalmente ha demostrado el error que, una y otra vez, ha supuesto no ejecutar antes las infraestructuras en la Comunitat, y dicho error ha sido cometido por todos los partidos que han gobernado en Espańa, lo único que nos cabe concluir es que la causa sólo puede haber respondido a espurios intereses políticos por conformar mayorías parlamentarias con el apoyo de partidos de ámbito regional, cuyas siglas obviaré por conocidas.
En definitiva, si la Comunitat Valenciana ha alcanzado las cotas de progreso económico que tiene actualmente, no podemos decir que haya sido gracias a las inversiones y esfuerzos realizados por los partidos que han gobernado Espańa en las últimas décadas –podríamos remontarnos más allá, pero serían otras las causas–, ni a que se le haya beneficiado en detrimento de otras comunidades. Más bien al contrario. Los avances y mejoras experimentados han sido fruto del tesón, empeńo y trabajo de los que aquí habitamos, incluidos –repito– los que nos gobiernan, buscando la forma de suplir las carencias inversoras del Estado a base de recurrir a la inversión privada y a la de la Unión Europea –lo que ya no será tan factible pues, desde el 1 de enero, hemos perdido la condición de Región Objetivo 1 de la UE–, esgrimiendo los razonables argumentos de que disponemos y esquivando las piedras que muchas veces han puesto en el camino algunos vecinos nacionales. Por ello me gustaría concluir reclamando, del conjunto de los espańoles, que nos sigan viendo con la misma simpatía, pero que también apoyen las iniciativas que necesitamos desarrollar para seguir avanzando por el camino del progreso y la mejora económica, pues ello nos beneficiará a todos. O, por lo menos, que dejen de ponernos piedras en el camino. ˇYa me entienden!
Tags: Valencia, valencianismo, colaicion, Sentandreu, Tirant
Conferencia en el Grup d'Acció Valencianista GAV
Sobre burros catalanes y otras cosas
Mala política socialista en Valencia
El nihiliste de Novelda Per Ricart García
Valéncia bulle de actividad. Hui, el coche-avión
El secreto mejor guardado del mundo, sale a la luz
El “catalá generós” de Valencia
El PP y el valenciano
Plas, plas, plas. ¡ SERENO ! ¿Vuelve el sereno?
La llengua com a vehicul d’absorcio d’un poble
El PP catalán y Carod
Mas dineros para fomentar el odio catalanista, vía internet
La coherencia, un be escas. Per Joan Lluis Musoles
Los museos valencianos en la élite, pese a bajar en visitas
Salvem lo port de Valéncia. Basta ya de agravios ZP
marzo, 2008
enero, 2008
octubre, 2007
mayo, 2007
abril, 2007
marzo, 2007
febrero, 2007
enero, 2007
diciembre, 2006
noviembre, 2006
octubre, 2006
septiembre, 2006
julio, 2006
junio, 2006
mayo, 2006
abril, 2006
marzo, 2006
febrero, 2006
enero, 2006
diciembre, 2005
Desde Valencia Cap i Casal
Mosatros valencians
Llengua Valenciana si
Desde el verdadero Pais Vasco
Cardona Vives
Valencian punto org
Colctiu Fullana
Escritors valencians
El blog de Ferrer
Periodista Digital
Foro Ermua
Fundación para la libertad
Basta ya
Cinvivencia cívica catalana
Valencia freedom
El bloc de Chich
Vistazo a la prensa.com
Mosatros els valencians
En vulgar valenciana
Salvem Valencia
Che, videos valencians
Diccionario valenciano RACV
Diccionario Sinonimos RACV
Valéncia Hui
informació i opinió PER A MOSATROS
Escucha Ona Vinatea la radio valencianista
Uiquipèdia, enciclopedia en valencià
Lengua Catalana