Lunes, 10 de abril de 2006
Si usted arroja una rana viva a una cazuela con agua hirviendo, la rana con toda seguridad se salvar?, pues ante la sensaci?n abrasadora del agua en ebullici?n, el batracio se impulsar? sobre el agua en cent?simas de segundo y saltar? fuera de la cazuela humeante. Pero existe una peque?a variante del experimento. Meta la misma rana en la misma cazuela, s?lo que esta vez llena de agua fr?a. La rana se sentir? c?moda en su elemento, y no saltar?. Luego caliente paulatinamente el agua, y ver? como la rana termina su vida coci?ndose sin que apenas se entere. ?Qu? ha pasado? Simplemente que en el segundo experimento la rana no detecta los peque?os cambios paulatinos, sino que percibe una agradable tibieza que termina llev?ndole a la muerte, pues cuando quiere reaccionar ya es tarde, bien porque carece de fuerzas, bien porque no encuentra la base necesaria para apoyar un en?rgico salto o simplemente porque carece ya de la voluntad de salvarse.

Este es un ejemplo cl?sico que algunos autores dedicados a escribir sobre la gesti?n de empresas (como Peter Sengue en su libro ?La Quinta Disciplina?) utilizan para ilustrar lo que les puede pasar a aquellas organizaciones que no detectan los peque?os aunque constantes cambios que experimenta el entorno: acaban por fracasar, pudiendo desaparecer cocidas en su propio inmovilismo y autocomplacencia.

La moraleja de este experimento puede ser trasladado perfectamente al ?mbito social y pol?tico. En concreto, a m? me ha servido para comprender c?mo el Pais Vasco ha podido llegar a la situaci?n en la que se encuentra hoy.

Cuentan algunos, que durante cuarenta a?os se engendr? la (...) rebeli?n ante la dictadura, inconformismo, esp?ritu de lucha, af?n de libertad? todas las m?s honestas aspiraciones humanas surgieron en gran parte de la sociedad para librarse de los imperativos del dictador. La sociedad reclam? y luch? por lograr una democracia y un estado de derecho, por el f?n de la represi?n, la tortura o el asesinato, por la libertad de expresi?n, por la pluralidad de pensamiento, as? como por la apertura econ?mica a los mercados ajenos a la autarqu?a imperante. Se trataba de conseguir, al menos, aire puro para respirar dentro del clima asfixiante y represivo que cre? el franquismo.

Pero, veinticinco a?os despues de la muerte del dictador, la realidad del Pais Vasco es, parad?jicamente, m?s asfixiante incluso que en la ?poca del invicto. Cientos y cientos de ciudadanos vascos, muchos de ellos viejos luchadores antifranquistas, han sido y siguen siendo asesinados a?o tras a?o. Existe, como en aquellos tiempos, una l?nea de pensamiento monocolor fuera de la cual nadie, absolutamente nadie puede sentirse seguro. El poder ha generado recuas de gentes afectos al nuevo r?gimen. Por todas partes se dejan notar los eternos guardianes de la ortodoxia nacionalista; nuevos frentes de juventudes, seguidores ciegos la doctrina oficial, mir?adas de chivatos que marcan y se?alan a todo aquel que no comulga con la l?nea nacionalista, etc, etc, etc. Por ello, hoy puede afirmarse sin el menor g?nero de duda que en el Pais Vasco no existe la libertad suficiente como para que funcione una democracia real. Desde el Defensor del Pueblo, hasta Amnist?a Internacional, pasando por el Parlamento Europeo, todos reconocen que en el Pais Vasco existe una situaci?n por la que el simple hecho de aspirar a ejercer cargos pol?ticos distintos a la l?nea nacionalista acarrea un riesgo real y probable de muerte. Y por ello, un largo goteo de autoexiliados viene produci?ndose a?o tras a?o. Empresarios, profesores, artistas, intelectuales, profesionales, abandonan su tierra porque se sienten amenazados, inseguros, excluidos o, simplemente, manipulados.

Y uno se pregunta??C?mo ha podido llegar la situaci?n a este extremo? ?C?mo un porcentaje enorme de una sociedad caracterizada por su esp?ritu inconformista y luchador se ha acomodado a la peor dictadura que quiz? haya conocido el Pa?s Vasco en su larga historia? ?Por qu? ha llegado gran parte de la sociedad vasca a ?comprender?, ?justificar? y mirar para otro lado cuando se producen los m?s viles y cobardes asesinatos que uno pueda imaginar?. ?C?mo tanta gente vasca acepta sin rechistar la permanente extorsi?n mafiosa de los cobradores ?revolucionarios?? ?Qu? mecanismo mental les lleva a seguir aguantando y aguantando a esas juventudes fan?ticas que cada d?a queman los autobuses, los comercios, cabinas telef?nicas, bancos, centros oficiales, bajo la mirada complaciente del poder reinante?

Estamos, sin duda, ante el s?ndrome de la rana cocida. La respuesta est?, claro, en la enorme habilidad que el partido nacionalista que ha ostentado el poder durante los ?ltimos 20 a?os ha tenido para ir cambiando, sin prisa pero sin pausa, las condiciones del entorno. Aprovechando inicialmente el complejo de culpabilidad que Espa?a hered? por tantos a?os de franquismo, se fueron cediendo las primeras peque?as cosas: la bandera oficial del Pais Vasco fue, casualmente, la bandera de un partido. Es como si la bandera de Espa?a fuese la rosa y el pu?o del PSOE, por ejemplo, o la gaviota del PP. Ser?a grotesco ?verdad? Lo siguiente fue hacer que todos tuvi?semos que conocer esta autonom?a con el nombre de Euskadi, tanto si uno hablaba en vascuence o en castellano. Es decir, como si todos los castellanoparlantes debi?ramos denominar Iles Balears a las Baleares o Catalunya a Catalu?a. Luego, las Ikastolas comenzaron a adoctrinar ni?os y adultos con un mensaje perfectamente elaborado basado en un victimismo artificial y una manipulaci?n de la historia, mensajes que fueron extendi?ndose a los libros de texto normales de los colegios p?blicos. Poco a poco se iba cambiando la historia, la denominaci?n de los territorios, introduciendo agravios inexistentes en los peque?os y entren?ndoles a odiar al invasor.

La televisi?n nacionalista tambien iba reforzando los mensajes, mientras los pol?ticos, arropados por su fiel aliada, -la mayor?a de la- Iglesia -vasca-, iban refinando un lenguaje tan hip?crita como eficaz: la equidistancia ante los m?s brutales asesinatos, las menciones al proceso de ?pacificaci?n? del pueblo vasco, las constantes referencias al ?problema vasco?, la condena a la ?violencia de ambos lados?. Las tibias condenas a ETA ven?an siempre seguidas de balones de ox?geno que imped?an su extinci?n definitiva.

El agua hoy sigue calent?ndose. Y la rana sigue coci?ndose. Ya se empieza a introducir un carnet de identidad vasco, con el que se discrimar? definitivamente al disidente del aquellos de la adhesi?n inquebrantable al r?gimen. Luego seguir? el loco intento de anexi?n de Navarra y del Pais Vasco Franc?s, y as? hasta lograr la quimera inalcanzable de Euskal Herria Una, Grande y Libre.

Cualquier persona no analfabeta deber?a darse cuenta de que el proyecto engendrado por la soberbia sin l?mites del loco de Arzalluz puede acabar en un desastre sin precedentes. Los grandes conflictos europeos de la ?ltima parte del siglo pasado empezaron exactamente as?. Pero sus votantes siguen coci?ndose poco a poco en un agua que empieza ya a humear.

Afortunadamente, otras ranas han aprendido a detectar m?s y m?s los cambios de la temperatura del agua. Y, por eso, hoy la otra mitad de la poblaci?n vasca se rebela cada vez m?s contra el pensamiento ?nico, contra la dictadura intolerante que impone el PNV, contra la l?nea cont?nua de la estrategia que empieza con el victimismo cuidadosamente inculcado en la escuela y que acaba con el tiro en la nuca o con el coche bomba. "(...)

Este an?lisis de Felipe Mart?nez el 29 de marzo de 2001, dec?a finalmente que los vascos se jugaban mucho en las ?ltimas auton?micas y efectivamente as? ha sido, como tambien nos hemos jugado mucho el resto de espa?oles en las elecciones del 2004, falta ver si llegaremos a tiempo de rectificar.


Una cosa est? clara, y este art?culo nos sirve de reflexi?n a los valencianos, el Rat Penat, tambi?n est? en un caldero y el fuego est? encendido, a?n va m?s lento que la hoguera vasca, pero el agua empieza a estar templadita. En los 80 salimos volando cuando intentaron cocernos a todo gas y como ejemplo fueron esas dos banderas ondeando al viento, la aragonesa hoy catalana, en el Palau de la plaza de Manises, la Real Se?era en el Micalet de la Seu. Hoy, visto el error, han fet una paella y han dejado solo las brasas, pero han colocado una la red trenzada durante decadas por arriba, y esta empieza a cerrarse sobre la paella sin dejar resquicio por donde escapar, para que nadie pueda volar y as?, a fuego lento, nos cocer?n.
Publicado por La_Seu @ 9:52
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Publicado por La_Seu
Lunes, 10 de abril de 2006 | 10:27
Perd?n el art?culo est? inspirado en www.pendulares.net.