Mi?rcoles, 24 de enero de 2007
El ?catal? gener?s? de Valencia



Ricardo Garc?a Moya

(Articul publicat en Las Provincias el 6 d?octubre de 1997, tret de:
La web de Garcia Moya )


Una simple coma puede crear gentilicios. As?,.en el "Cat?logo de manuscritos catalanes" (Madrid, 1931) Dom?nguez Bordona incluye la "Relaci? de la German?a" escrita por "Guillem Ram?n, catal? gener?s". !Qu? raro! El hijo del Bar?n de Planes, villa del Reino de Valencia, proclamaba orgulloso su catalanidad en 1519. Pues no se lo crean, simplemente era una alteraci?n del original (que he confrontado en la Biblioteca Nacional) con la adici?n de una coma. M?s respetuoso, Ximeno dej? en el siglo XVIII esta nota sobre el autor e idioma del manuscrito: "Guillem Ram?n Catal? escribi? un diario en lengua valenciana" (Escritores del Reyno, Valencia 1747, p.79).

O sea, que "Guillem Ram?n Catal?, gener?s", lo transforman en "Guillem Ram?n, catal? gener?s". EI "gener?s" era t?tulo del Reino que le correspond?a por pertenecer al estamento militar. Fig?rense si cambiamos la coma a "Bautista Catal?n, natural del Reyno de Valencia" (A.C. Arag?n, L.630), que perdi? la mano derecha luchando contra los catalanes; se convert?r?a en "Bautista, catal?n natural del Reyno de Valencia". De igual modo ser?a andaluz Francesc Sevillano, de Oropesa, antiguo director del Archiu de la Corona; y ser?an valencianos los catalanes del siglo XV "Jaume Valenci?, de Sant Fruitos; Joan Valenci?, de Sant Julia Sassorba, y a la viuda de Pere Valenci?, de Vic", (Canc. 1463, CSIC, Barcelona 1975). Quien incrust? la coma, qu? casualidad, fue miembro del Institut d'Estudis Catalans.

En consecuencia, hay que utilizar lupa como hace D. Fernando L?zaro Carreter al criticar a periodistas y literatos, aunque sus dardos filol?gicos sean agridulces. No dud?, por ejemplo, en se?alar a Goytisolo por sus "clich?s sint?cticos aborrecibles" y usar la forma "andase" en la p?gina 226 de "Estatua con palomas". Denunci? la prosa llana de Soledad Pu?rtolas, y los adjetivos gastados de Masoliver; aunque el dardo m?s doloroso lo lanz? a la californiana que investig? el erotismo hispano?rabe.

Pero el autor de "EI dardo en la palabra" tambi?n tropieza. En el "Diccionario de t?rminos filol?gicos" hay lapsus que hasta la fecha -ocupado en fiscalizar a los dem?s- no ha enmendado: "En Valencia, el t?rmino valenciano, usado alguna vez durante los siglos XIII y XIV, fue abandonado y se prefiri? el de lemos?n, usado hasta el siglo XIX" (L?zaro Carreter, F.: Diccionario, Madrid 1987, p. 259). La ambig?edad confunde. En primer lugar, el t?rmino valenciano referido al idioma no aparece en el XIII (nos gustar?a afirmar lo contrario, pero ser?a mentir). En los "Furs", reflejo del concepto ?diom?tico de la canciller?a real en el XIII, denominan "roman?" a la lengua. El segundo fallo es m?s grave, pues la af?rmaci?n de Don L?zaro Carreter de que el t?rmino valenciano relativo al idioma es abandonado despu?s del siglo XIV produce espanto. Y, hasta la fecha, nadie ha protestado.

Ahora comprendemos que el Diccionario de la Real Academia Espa?ola, de la cual es director D. Fernando, considere el valenciano como un dialecto similar al bable o al panocho. Los acad?micos que con tanta ligereza condenan la singularidad de nuestra lengua y firman panfletos en su contra, debieran saber que a partir del siglo XIV y hasta el XX est? documentada la constante utilizaci?n de los t?rminos "idioma valenci? y llengua valenciana" en todos los g?neros literarios. Justo lo contrario de lo que ense?a este Diccionario a los fil?logos de Espa?a y Am?rica.

Estos conceptos en obra tan utilizada (3 ediciones y 7 reimpresiones) generan que despistados catedr?ticos de universidades extranjeras aplaudan la inmersi?n catalana en el Reino. Y hay m?s detalles inquietantes sobre Don Fernando L?zaro, como la cr?tica teatral en la que reproduc?a un texto entrecomillado de Bruniquer -archivero catal?n del siglo XVII- con una estridente "amb", desconocida en el Barroco. El acad?mico aragon?s olvida que la preposici?n "amb" jam?s fue utilizada por el erudito Bruniquer, y que su implantaci?n actual se debe al capricho normativo del Institut d'Estudis Catalans.

Con errores y abusos, la catalanizaci?n avanza. As?, la alteraci?n de top?nimos valencianos (Alcoy, Muchamel, Elig...) siempre est? basada en el Institut d'Estudis Catalans. Sucede, por ejemplo, con la imposici?n de Castell? de la Ribera; el Dr. Corominas, en 1980, ya despreciaba el top?nimo oficial y en su Diccionario Etimol?gico utilizaba Castell? de la Ribera. Por su parte, la Enciclopedia Catalana embrolla datos para dar a entender que la denominac??n de "Villanueva de Castell?n" tiene origen en el 1731; cuando en carta de 1592 leemos: "Villanueva de Castell?n, la qual ha quatro a?os que V. M. mand? dar t?tulo de Villa" (A.C.Ar., L.651 ).

!Vaya porvenir! Mientras defienden, dicen, la cultura valenciana por la patria de Cantinflas; aqu?, en el Reino, la catalanizaci?n ordena y manda. Ahora mismo, las Universidades de Valencia y Castell?n celebran jornadas de Literatura catalana "per a infants i joves", no "pera chiquets y jovens". Por cierto, no lancen dardos con el "pera" (castellano para), pues fue preposici?n usada desde la Edad Media hasta principios del siglo XX; cuando los del Norte la prohibieron.

Tags: catalanismo, garcía, Moya, Ricart, valencia, valencianismo, valenciano

Publicado por La_Seu @ 14:53
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Publicado por Invitado
Viernes, 21 de septiembre de 2007 | 14:25
Don L?zaro Carreter, diu. El pobre no s'ha enterat que L?zaro ?s el cognom. Amb estos "fil?legs" s? que arribareu lluny.
Publicado por Invitado
Domingo, 14 de octubre de 2007 | 1:13
ni que ho digues, aquesta gent es burra. Pero burra de veritat